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Manuela Castañeira 2019

Vamos por una alternativa para los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Vamos por la unidad de la Izquierda!


El “pacto social” de Cristina, Córdoba y la izquierda


por Roberto Sáenz

Editorial de la semana en Izquierda Web


La irrupción de Cristina Kirchner reordenó todo el proceso político en el país. Opera fortaleciendo la canalización electoral de la crisis además de polarizando el propio proceso electoral (por lo cual, incluso, le mete presión a la izquierda).

Esta irrupción ocurre mientras la crisis económico-social sigue desarrollándose; mientras los mercados tiemblan porque la guerra comercial -todavía de baja intensidad entre Estados Unidos y China- no escale más, lo que agravaría la crisis nacional (ver ahora la caída del precio de la soja, entre otros factores).

La burocracia sindical cumple, por su parte, su papel de contención convocando a medidas de fuerza aisladas y testimoniales; ahí tenemos ahora el paro general sin movilización convocado por la CGT para el 29 de mayo, un paro convocado sin programa claro y ni perspectiva alguna de continuidad.

De esta manera e, incluso, en medio del desarrollo de una crisis que anuncia una crisis más grave a mediano plazo, lo que se sustancia es un debate de fondo, no solamente electoral: cómo evitar el estallido liso y llano de una crisis tipo 2001[1].

Macri y sus “10 puntos” son la expresión de la alianza de Cambiemos con Trump y Lagarde para aplicar el déficit cero y las reformas pendientes, laboral y previsional. Lavagna y Cía. (¿Schiaretti, Pichetto, Massa?) tienen un programa igualmente conservador solapado con el planteo de “renegociación de la deuda” y “unidad nacional”.

Aquí es donde se coloca el planteo de “contrato social” de Cristina, que es otra manera de plantear la unidad nacional para aplicar un ajuste y pagar la deuda (con alguna renegociación de los pagos) con la variante que se negociaría centralmente con las “corporaciones”: CGT, sindicatos e Iglesia Católica.

En este último sentido estuvo la gira de Kicillof por Estados Unidos donde, ante la pregunta por su eventual plan de gobierno, declaró que “el que está en el gobierno es Macri… pregúntenle a él y al FMI qué medidas tomarán de acá a diciembre. Nosotros nos sabemos cómo están realmente las cuentas; veremos qué medidas tomar si llegamos al gobierno”…una manera evidente de no comprometerse a nada.

Mientras tanto, la izquierda viene de hacer una elección muy floja en Córdoba. En sí mismo eso no es grave porque los votos van y vienen. Lo que se apreció en Córdoba fue un reflejo conservador al ratificar a Schiaretti. Lo grave es la lógica oportunista bajo la cual ha sido estructurado el FIT desde sus orígenes, que ante la primera caída importante de los votos se traduce en una grave crisis.

De esto también hablaremos en este editorial, insistiendo en que lo más democrático para lograr la unidad de la izquierda para que sea alternativa es realizar internas igualitarias entre todas sus fuerzas.

“Contrato social”

El planteo de Cristina en la Feria del Libro sobre la necesidad de un nuevo “contrato social” admite varias lecturas: conceptual, histórica y política.

Conceptualmente un pacto social, un contrato social, el propio derecho burgués como tal, es, como lo ha dicho Marx hace largo tiempo, un “acuerdo[supuestamente] igual entre personas desiguales”. El capitalista llega al “acuerdo” como capitalista, y el trabajador, como trabajador, lo que supone, desde el vamos, una desigualdad.

Esto que parece muy general, es muy concreto, porque estos tipos de acuerdos de conciliación entre clases irreconciliables, explotadoras y explotadas, tiene, precisamente, ese contenido: sentar en una mesa como “iguales” a personas desiguales.

Esto no es nada sorprendente porque es la esencia del peronismo histórico: su lógica de conciliación de clases. Ahí está el famoso discurso de Perón en la Bolsa de Comercio en el año 1947, cuando instaba a los capitalistas a entender que hacía falta “ceder algo para no perderlo todo”…

Aunque en este caso no se trate de ceder gran cosa (Lavagna ha dicho algo que, quizás, Cristina, no quiera ni pueda decir: “no hay nada que repartir”), la lógica es esa: al sentar en la mesa al capitalista como capitalista y al trabajador como trabajador (representado, para colmo, por los sindicatos burocratizados), desde el vamos, cualquier cosa que acuerden, es sobre estos presupuestos: ¡una parte seguirá siendo explotadora y la otra parte explotada! ¿Quién pagará la crisis? Indefectiblemente, los trabajadores[2].

Esto nos lleva al problema histórico: la experiencia del pacto social. Cristina reivindicó la figura de Gelbard, una suerte de “verdadero dirigente empresarial”. Fue el Ministro de Economía en los años 1973/4 arrancando su gestión en el efímero gobierno de Cámpora, siguió hasta la muerte de Perón (acaecida el 1º julio de 1974) y luego hasta octubre de ese mismo año con Isabel Perón, cuando fue despedido.

En este caso el objetivo central del pacto social firmado por la patronal y la burocracia sindical en pleno era en primer lugar política: frenar el tremendo ascenso de la clase obrera que venía del Cordobazo (1969) y empezaba a cuestionar el sistema(un verdadero pacto social contrarrevolucionario).

Económicamente, la idea era frenar y/o congelar la “puja distributiva” congelando precios y salarios (en un nivel que garantizara determinada cuota de ganancias). Pero es imposible poner en el freezer la lucha de clases (sea reivindicativa o política); el susodicho“congelamiento” terminó estallando por los aires en pocos meses.

Un congelamiento que pretendía, como hemos dicho, estabilizar las relaciones de clases alrededor de un determinado promedio salarial y una tasa de empleo que garantizase un mínimo de plusvalía, ganancias.

Aunque las condiciones históricas son completamente distintas, con lo cual, un supuesto “pacto social”, sería cien veces más conservador que su ejemplo histórico, lo que subsiste en el planteo es la lógica del peronismo, que tiene matices con la agenda neoliberal pura y dura, pero es igualmente capitalista: “ganancias tiene que haber sino el capitalismo no funciona”…

Y también subsiste su otra premisa: el factor activo, el sujeto, siempre son los empresarios, la “burguesía nacional”, el Estado (¡que es su representante político!), nunca los trabajadores...

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Información y Propuestas

Que la crisis la paguen los capitalistas,
y no los trabajadores!

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Una alternativa a Macri y el Kirchnerismo

Argentina necesita un programa alternativo que rechace tanto los 10 puntos del macrismo de sumisión al FMI, como también el pacto social que proponen Alberto Fernández y el kirchnerismo, el cual no es más que una herramienta que siempre se ha utilizado para que los trabajadores paguen la crisis.

Durante la campaña vamos a plantear la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa, la legalización del aborto y la prohibición de despidos y suspensiones, entre otras propuestas.

Frente al fracaso de Macri y a la coalición conservadora que propone Alberto Fernández, la izquierda tiene que unirse para ser alternativa con un programa anticapitalista de ruptura con el FMI!

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Sobre Mi

Mi nombre es Manuela Castañeira, soy Licenciada en Sociología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y trabajadora no docente.

Me considero socialista y feminista. Mi compromiso es defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes.

Soy precandidata a presidente en 2019 por el Nuevo MAS.

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Los Trabajadores

Es necesaria una alternativa de izquierda. Queremos intervenir con un programa claro que defienda a los trabajadores y al empleo, a las mujeres y a la pelea por la legalización aborto, al futuro de la juventud a través de la educación, la cultura y el deporte.

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Las Mujeres

Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, avanzamos en la pelea por nuestros derechos.
Estamos contra la violencia de género y a favor del aborto legal en hospitales públicos.
Exigimos trabajo genuino y queremos que se termine con las redes de trata y explotación sexual.

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La Juventud

Es nuestro futuro y necesitamos terminar con la precarización laboral.
Pase a planta de todos los trabajadores jóvenes. A igual tarea igual salario.
Ampliación del presupuesto para educación pública y salud pública.

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