• Manuela Castañeira
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Precandidata a Presidente 2019

Con la fuerza de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Una de Nosotros



Una pandemia capitalista del siglo XXI


por Roberto Sáenz

Editorial de la semana en Izquierda Web


1- Capitalismo y naturaleza

Este es un dato nuevo y se conecta no solamente con el calentamiento global, sino también con la actual pandemia. La explicación más de fondo del actual evento la da un biólogo en alimentos, Rob Wallace, cuando señala que el avance sin límites ni planificación alguna sobre los ecosistemas está liberando virus y/o bacterias ancestrales, encerrados durante cientos de miles sino millones de años en determinadas especies que se trasmiten a unos humanos no preparados para ellas[1].

Algo muy parecido podría ocurrir con el derretimiento, por calentamiento global, de los polos, que en sus hielos “eternos” encierran, eventualmente, virus y bacterias “inéditos” para los humanos, que por el calentamiento quedarían en exposición.

Una de las falacias más ridículas que se han escuchado en los medios de comunicación estos días es que la pandemia sería un evento “puramente natural”…

El avasallamiento de los ecosistemas por el extremo reinado de la ganancia en los agro-negocios, así como el desastre en el cual están los sistemas de salud mercantilizados, no tienen nada de natural: son un fenómeno social subproducto del capitalismo del siglo XXI.

Está clarísimo ya que una pandemia de esta magnitud subproducto de la falta de barrera inmunológica frente a este nuevo virus y cuya cura recién podría estar dispuesta para entre 12 a 18 meses, un contagio global que de momento no tiene cura y afecta sobre todo a las personas mayores, marca un antes y un después histórico en el desarrollo de los acontecimientos[2].

Se trata lamentablemente de un evento que va a marcar eventualmente la historia del siglo en curso, tal cual las dos guerras mundiales marcaron el siglo pasado, por ejemplo: “(…) el tiempo apremia: según el Imperial College, la amenaza de Covid-19 sobre la salud pública es comparable a la de la gripe española de 1918, que dejó más de 50 millones de muertos”. (La Nación, 17/03/20).

Claro que no se puede hacer futurología y esto es día a día. La experiencia de las regiones más afectadas enseña, en cierto modo, a las que vienen más atrás (¡a las que tienen la suerte de venir más atrás!), como también expresa el criterio estrictamente clasista y en muchos casos represivo que asumen las medidas de los gobiernos.

La cuarentena está bien. Pero no lo están los criterios de clase y reaccionarios con que la asumen la generalidad de los gobiernos: abandonando a la clase trabajadora y en especial al personal médico a su suerte; aprovechando para imponer Estados de excepción con la excusa de la crisis.

Pero junto al clasismo que viene desde arriba y al egoísmo de determinados sectores pudientes, se está viendo cómo desde abajo crecen las expresiones de solidaridad.

La pandemia desmoviliza por las medidas de “aislamiento social”. Genera un clima político reaccionario. Sin embargo, detrás de la pandemia vendrá –ya está viniendo- el golpe de una recesión y/o depresión económica mundial que obligará a salir a pelear.

La crisis histórica de la pandemia sumada a la depresión económica tiene hoy un efecto reaccionario. Pero mañana podría desatar revoluciones.

Las tareas del momento pasan por propagandizar e imponer un programa desde los trabajadores frente a la crisis, expresar de manera práctica la solidaridad de la militancia socialista revolucionaria –sin por esto tomarnos a la “joda” el coronavirus ni descuidar a la militancia-, al tiempo que preparamos una contraofensiva contra estos gobiernos capitalistas que han hundido la salud pública, la economía y la naturaleza en el altar del capitalismo de hoy, una contraofensiva que puede dar lugar a las primeras revoluciones hechas y derechas del nuevo siglo.

2- Un acontecimiento histórico singular

La pandemia ya es un acontecimiento histórico de enorme magnitud. No ha habido prácticamente evento en la historia mundial que atraviese de la noche a la mañana 7000 millones de almas como lo está haciendo la actual peste[3].

Claro que en el siglo pasado hubo eventos de este tipo como las dos guerras mundiales, la gran depresión de 1929 y la oleada revolucionaria mundial generada por la Revolución Rusa, entre otros casos.

Durante este siglo el primer acontecimiento a la altura de los señalados fue la crisis de 2008/9. Sin embargo, la actual crisis podría ser, si se quiere, más grave aún. No sólo por su “instantaneidad”, afectando a toda la población mundial al mismo tiempo sino, además, porque las medidas de “distanciamiento social” (en todo lo que tienen de médicamente razonables más allá de las sobreactuaciones reaccionarias) generan, simultáneamente, elementos de depresión económica mundial.

Por sus características reales y potenciales (la duración de una crisis que, en este momento, nadie puede aventurar), esta crisis ya es eventualmente más grave que la del 2008; equiparable a las crisis más graves bajo el capitalismo[4].

¿Qué características tienen las guerras, las revoluciones y contrarrevoluciones y las grandes crisis? Sacar instantáneamente a todo el mundo de sus rutinas. Y el Covid-19 ya lo ha hecho: ha sacado a toda la población mundial de sus rutinas (al menos a la parte de la población mundial de que una manera u otra ha entrado en cuarentena[5]).

Pero también es extraordinaria la razón por la cual se ha alterado radicalmente la cotidianeidad. Bajo el capitalismo estamos viviendo una era de calentamiento global; el “capitaloceno”, como lo llaman los especialistas[6].

También vivimos eventos destructivos como Hiroshima y Nagasaki (con todas sus consecuencias sobre las generaciones posteriores) o, en los Estados burocráticos, casos como el de Chernóbil y el desecamiento del Mar de Aral[7].

Pero la escala mundial de los efectos inmediatos que significa el coronavirus no tiene antecedentes en la historia. Acá se trata de entender un concepto que es fundamental. El desarrollo exponencial de las fuerzas productivas y destructivas ha incrementado la capacidad de la humanidad para actuar sobre la naturaleza[8].

Sin embargo, en la medida que esa capacidad humana está mediada por un sistema social como el capitalismo basado en la ganancia, estas potencialidades humanas están revirtiendo destructivamente sobre la naturaleza y la humanidad misma.

Y de esto se trata el coronavirus: una pandemia del capitalismo como subproducto de haber avasallado -sin límite ni planificación alguna- los ecosistemas: “El capital está encabezando la apropiación de tierras en los últimos bosques primarios y tierras agrícolas de pequeños propietarios en todo el mundo. Estas inversiones impulsan la desforestación y el desarrollo que llevan a la aparición de enfermedades. La diversidad funcional y la complejidad que representan estas enormes extensiones de tierra se están desmontando de tal manera que los patógenos que antes estaban encajonados se están extendiendo a la ganadería local y las comunidades humanas”. (Rob Wallace, “Capitalist agriculture and Covid-19: A deadly combination”, climateandcapitalism.com, 11/03/29)

“El planeta Tierra es en gran medida el Planeta Granja en este momento, tanto en la biomasa como en la tierra utilizada. La agroindustria tiene como objetivo acaparar el mercado de alimentos. La casi totalidad del proyecto neoliberal se organiza en torno al apoyo a los intentos de las empresas con sede en los países industrializados más avanzados para quedarse con la tierra y los recursos de los países más débiles.

“Como resultado de ello, muchos de esos nuevos patógenos que antes estaban mantenidos a raya por las ecologías forestales de larga evolución se están liberando, amenazando el mundo entero”. (Rob Wallace, ídem)

De ahí que, además, la pandemia sea parte intrínseca de los problemas ecológicos globales; no algo separado o “menos grave” como erróneamente la ha ubicado Daniel Tanuro (“Ocho tesis sobre el Covid-19”, Vientosur).

El segundo elemento que transforma en histórica la situación es lo mal preparados que están los sistema de salud pública para enfrentar el contagio. La estrategia global de los gobiernos ha estado ligada a lo que se llama “contención y mitigación”, para intentar evitar que la curva se dispare abruptamente para arriba colapsando los sistemas sanitarios; ocurre que eso es –amén de la falta de vacuna- lo que dispara los casos de muertes ante la incapacidad de contención de los enfermos.

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Información y Propuestas

Que la crisis la paguen los capitalistas,
y no los trabajadores!

Sumate a la campaña de Manuela Castañeira 2019!


Una alternativa a Macri y el Kirchnerismo

Argentina necesita un programa alternativo que rechace tanto los 10 puntos del macrismo de sumisión al FMI, como también el pacto social que proponen Alberto Fernández y el kirchnerismo, el cual no es más que una herramienta que siempre se ha utilizado para que los trabajadores paguen la crisis.

Durante la campaña vamos a plantear la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa, la legalización del aborto y la prohibición de despidos y suspensiones, entre otras propuestas.

Frente al fracaso de Macri y a la coalición conservadora que propone Alberto Fernández, la izquierda tiene que unirse para ser alternativa con un programa anticapitalista de ruptura con el FMI!



Para que la crisis la paguen los capitalistas
hay que afectar sus intereses

Por eso proponemos:

1. Ruptura con el FMI y no pago de la deuda externa.
2. Aumentar salarios y jubilaciones al nivel de la canasta familiar, indexados mensualmente según la inflación.
3. Prohibir por ley despidos y suspensiones, y estatizar bajo control de sus trabajadores toda empresa que cierre.
4. Hace falta un férreo control de precios y abastecimientos para acabar con las remarcaciones. Retrotraer las tarifas de los servicios públicos a valores del 2016.
5. Eliminar el impuesto al salario y los impuestos al consumo popular (IVA). Aplicación de impuestos directos a la riqueza, las grandes propiedades, la banca y las exportaciones agrarias e industriales (retenciones).
6. Hay que terminar con la precarización laboral de la juventud. Pase a planta permanente y reincorporación de todos los despedidos bajo el macrismo.
7. Por el derecho al aborto en el hospital público. Basta de femicidios y violencia hacia las mujeres, travestis y transexuales.
8. Triplicación de los presupuestos para salud y educación.
9. Basta de dirigentes atornillados en los sindicatos desde hace años. Vamos por la democracia sindical.
10. El pueblo tiene que decidir qué hacer con el FMI y qué medidas tomar para salir de la crisis: vamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.
11. Que gobiernen los que nunca lo hicieron: los trabajadores y la izquierda.

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Quién es Manuela Castañeira?

Mi nombre es Manuela Castañeira, soy Licenciada en Sociología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y trabajadora no docente.

Me considero socialista y feminista. Mi compromiso es defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes.

Soy precandidata a presidente en 2019 por el Nuevo MAS.

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Una compañera luchadora

Para las elecciones nuestro partido ha nominado a Manuela Castañeira como precandidata a presidenta. Se trata de una compañera luchadora proveniente del movimiento de mujeres y una de las pocas mujeres candidatas a la presidencia para esta elección.

Aunque es muy joven, tiene tras de sí una larga trayectoria de lucha junto a los trabajadores, las mujeres y la juventud, y vemos su candidatura como un gran aporte para renovar y fortalecer a la izquierda.
La hemos visto el 13J y el 8A luchando por el derecho al aborto, en Los paros generales enfrentando La represión policial, apoyando todas Las Luchas de tos trabajadores (Pilkington, C5N, Clarín, el Hospital Posadas), de los estudiantes por la educación y tantas otras.
También La hemos visto debatiendo en la televisión defendiendo siempre a los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Los Trabajadores

Es necesaria una alternativa de izquierda. Queremos intervenir con un programa claro que defienda a los trabajadores y al empleo, a las mujeres y a la pelea por la legalización aborto, al futuro de la juventud a través de la educación, la cultura y el deporte.

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Las Mujeres

Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, avanzamos en la pelea por nuestros derechos.
Estamos contra la violencia de género y a favor del aborto legal en hospitales públicos.
Exigimos trabajo genuino y queremos que se termine con las redes de trata y explotación sexual.

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La Juventud

Es nuestro futuro y necesitamos terminar con la precarización laboral.
Pase a planta de todos los trabajadores jóvenes. A igual tarea igual salario.
Ampliación del presupuesto para educación pública y salud pública.

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