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Precandidata a Diputada Nacional

en la Provincia de Buenos Aires


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¿Hasta cuándo aguantará la economía argentina?

Por Federico Dertaube (leer en Izquierda Web)


Esa es la gran pregunta. En los inmediato, incluso sin tener en cuenta los problemas a largo plazo, la economía argentina tiene dos bombas de tiempo encadenadas a los tobillos. La primera, la falta de divisas (en especial dólares). La segunda, la tormentosa espiral inflacionaria.

Ambos problemas se retroalimentan. Mientras más cae el peso con la inflación, más difícil es comprar dólares con él. Mientras más pesos se emiten para compensar, más crece la inflación.

La épica del regateo

El operativo clamor del peronismo para la asunción de Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía, que prometía mejorar la situación a fuerza de aplausos en el Congreso, introdujo una mucho más mezquina orientación de regateo de divisas. Faltan dólares, hay que sacarlos de donde sea.

Las divisas son parte necesaria de cualquier economía de hoy. No hay rama económica que no esté más o menos relacionada con el mercado internacional. Para comprar máquinas para producir, insumos para reparar, plástico para envolver, es cotidiano que se recurra a lo producido por los más remotos lugares. En particular en las grandes potencias. Y la divisa universalmente aceptada es el dólar, la llave para intercambiar con cualquier país del mundo. El problema de Argentina es que compra con dólares más que lo que puede vender por ellos.

El “Superministro” se dedicó así a regatear los dólares para el día a día, para subsistir con ellos hasta mañana y después seguir regateando. Su primera medida fue la instauración del “dólar soja”, darle más pesos por cada dólar a los que especulaban. Fue un premio a quienes se negaban a liquidar las cosechas para forzar una devaluación.

Lo más reciente fue el acuerdo “swap” con China por 5 mil millones de dólares. Pero el gobierno no recibe dólares sino yuanes. Se trata de un acuerdo que le permite al Banco Central acceder a la moneda china para que sea usada en el comercio con la potencia asiática. No puede comprar ni vender a nadie más con yuanes, pero sí se liberan dólares para otros intercambios.

Massa también salió a la caza de los pocos dólares que se usan para el consumo privado. Por ejemplo, con el “dólar turista”. También impuso cepos y restricciones al comercio exterior.

Así, con todas estas medidas, lograron administrar la crisis cambiaria y evitar por ahora una devaluación brusca impuesta por el mercado, no controlada, que parecía estar a la vuelta de la esquina. El peso se devalúa poco a poco, día a día, mes a mes, frente al dólar. Pero lograron que no hubiera una catástrofe cambiaria.

No se puede descartar, sin embargo, que haya una devaluación brusca implementada por el propio gobierno en los meses de verano, cuando la gente tenga la atención puesta en otro lado.

La falta de divisas es uno de los motivos fundamentales de los aumentos sostenidos de los precios, de la inflación argentina. El poder de compra del peso representa la cantidad de intercambios que se realizan con él, ni más ni menos. Si se emiten más y más para poder comprar escasos dólares, valen cada vez menos. Y así, suben todos los precios de la economía argentina y tenemos la inflación por resultado. Y, por supuesto, su cotización cae frente al dólar, por lo que es necesario emitir más para comprarlos. Y así las relaciones cambiarias argentinas son un eterno círculo infernal sin comienzo ni, sobre todo, fin.

Por otro lado, el mercado interno no es ni puede ser una cosa cerrada sobre sí misma. Las mercancías argentinas se intercambian y comparan todo el tiempo con las extranjeras, por lo que tenderán a subir hacia el precio de la moneda de referencia internacional, el dólar. El estancamiento de la productividad argentina es de esta manera también una de las fuentes de la inflación.

Luego, está el déficit cuasi fiscal. Para poder acceder a dólares, el gobierno emite pesos. Por ejemplo, el “dólar soja” le salió muy caro a la economía argentina, porque se emitió para poder cubrirlo. Para contener sus consecuencias inflacionarias, el gobierno tiene la política de “esterilizar” los nuevos pesos, sacarlos de circulación. ¿Cómo? Emite bonos, los bancos los compran, el gobierno se sigue endeudando, los bancos ganan.

La inflación del 2022 estará cerca del 100%. Massa jamás logró ni la más mínima cosa respecto a las subas de precios (si a comienzos del año la inflación orillaba el 3 o 4% mensual, ahora orilla el 6 o 7% cada mes). Si ya era uno de los grandes problemas económicos, este año se ha convertido en algo explosivo, por no hablar de lo que ocurriría si sobreviniera una brusca devaluación. Es en el marco de una inflación que está entre las más altas del mundo que los grandes empresarios pescan en río revuelto y hacen muy buenos negocios (el propio viceministro de Economía en los hechos, Rubinstein, acaba de declarar que los márgenes de ganancia empresaria aumentaron del 30 al 40% en el último año). Del otro lado, las paritarias y las luchas salariales corren detrás, intentando pero nunca alcanzando a los precios (la caída promedio del salario real este año arañaría el 20%).

Ahora el gobierno ha lanzado un acuerdo de precios llamado “Precios justos” que “congelaría” una canasta de productos por 4 meses mientras que una gran cantidad de ellos aumentarían no más del 4% mensualmente por el mismo lapso… El dulce a cambio es garantizarles dólares baratos para las importaciones que necesitan para funcionar (es decir, el regateo de divisas utilizado para intentar contener los precios).

De cualquier manera, el mecanismo así dado de espiralización inflacionaria permanente es insostenible en el tiempo. A un reajuste sigue otro, a una lucha salarial le sigue la otra, el conflicto es permanente, el ajuste también. Y si así se contiene a trabajadores y empresarios; esta realidad es una fuente de conflictividad e inestabilidad permanente. ¿Hasta cuándo? Eso es lo que todo el mundo se pregunta.

Con el fin definitivo de la pandemia, su efecto deprimente se dispersa y vuelven los reclamos a la calle. Argentina vive luchas históricas de los trabajadores, como el inmenso triunfo de los trabajadores de la salud.

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Información y Propuestas

Que la crisis la paguen los capitalistas

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Una alternativa. Un proyecto de izquierda

La agenda política y económica del gobierno de Alberto Fernández está lejos de tener como foco las condiciones de vida de los de abajo.
A lo largo del 2020 y lo que va del 2021 el deterioro en las condiciones de vida de las y los trabajadores y los sectores populares es enorme; mientras tanto el gobierno le ha garantizado a los empresarios ganancias millonarias.

El Frente de Todos se ha hecho cargo de la deuda que contrajo Macri con el FMI y se encamina a un acuerdo con el organismo de crédito que implica reformas estructurales a cambio de ampliar los plazos de pago. Es decir: poner al país bajo la tutela del Fondo para aplicar las contrarreformas laborales y jubilatoria y desfinanciar más la salud y la educación para destinar todos esos recursos al pago de los buitres.

Mientras tanto, la inflación que este año se calcula en un 50%, deteriora aceleradamente el poder adquisitivo de los salarios: ¡Los precios vuelan! El descongelamiento de las tarifas anunciado por el gobierno para garantizarle a los capitalistas ganancias en dólares aplasta cada vez más los salarios de millones de trabajadores, que sobreviven con ingresos por debajo de la línea de pobreza o que cada vez les cuesta más llegar a fin de mes.
Los precios de los alimentos, combustibles y servicios están todos dolarizados para beneficio de los empresarios, mientras que los ingresos de los trabajadores perdieron por goleada contra la inflación del año pasado y este año el gobierno pretende que queden en un 30%.Todo esto con la complicidad de la CGT,la CTAy la dirigencia sindical tradicional que aplasta a las y los trabajadores y pretende que la crisis la paguemos los de abajo.

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A pesar de que la Argentina produce millones de dosis para empresas farmacéuticas como Astrazeneca, el país se encuentra ante la segunda ola de la pandemia con muy bajo porcentaje de la población vacunada, lo que deja a los trabajadores y trabajadoras indefensos frente al virus. Para el gobierno, la propiedad privada de las patentes está antes que la salud de la población.
Por su parte, Juntos por el Cambio carga con la responsabilidad de haber endeudado al país por 44 mil millones de dólares, facilitando la fuga de divisas en favor de los especuladores financieros y empresarios. Los trabajadores le dijeron ¡basta! a su proyecto neoliberal el 18 de diciembre de 2017 cuando el intento frustrado de reforma jubilatoria y luego en las elecciones de 2019.

Los “libertarios” de Espert y Milei son unos derechistas reaccionarios que se presentan como “antisistema”, pero trabajan para la gran patronal. Son los “bolsonaros” argentinos que pretenden engañar a la juventud y explotar los prejuicios que dividen a la sociedad en falsas oposiciones, cuando la verdadera oposición es entre los capitalistas por un lado y los trabajadores, las mujeres y la juventud por el otro.

Necesitamos un proyecto desde abajo, socialista y de izquierda, que ponga por delante los problemas de la mayoría de la sociedad, de los que hacen funcionar al país, que somos los trabajadores y trabajadoras, como quedó demostrado a lo largo de la pandemia. Un proyecto que le dé perspectivas de futuro a la juventud, bienestar a los jubilados, y que garantice a las mujeres y a las diversidades igualdad de derechos y que termine con los femicidios. Un proyecto de izquierda que ponga el foco en las necesidades de las y los de abajo para que la crisis la paguen los capitalistas.



¡Vacunas para todos ya!

Estatización de las empresas que las producen y anulación de las patentes. Aumento inmediato del presupuesto de salud y de salario para el personal sanitario.
En el país se producen millones de vacunas para que las grandes empresas farmacéuticas hagan negocios mientras que en Argentina faltan vacunas. Es urgente tomar medidas de emergencia sanitaria para atenuar los efectos de la segunda ola y prevenir la propagación de las cepas que ya tienen transmisión comunitaria, como la cepa Manaos o la británica. Por eso proponemos estatizar empresas como Mabxience que produce los activos de las vacunas y que el Estado garantice los insumos para su fraccionamiento.
Proponemos la triplicación del presupuesto de Salud y el aumento inmediato del salario para el personal sanitario, financiado con impuestos a las grandes empresas y fortunas y mediante el no pago de la deuda externa.

Aumento del presupuesto para la educación

Luego de un año de pandemia quedó claro que el gobierno de Alberto Fernández no invirtió un centavo en la educación pública. Los edificios se caen a pedazos, los insumos sanitarios escasean y el proceso de educación y aprendizaje se ha deteriorado fuertemente, además de los trastornos psico-sociales que generan la falta de ámbitos de socialización en les niñes y jóvenes.
Apoyamos y alentamos la pelea de la comunidad educativa en la exigencia de construcción de aulas, escuelas y edificios, a la vez que insumos sanitarios y condiciones integrales para garantizar el acceso seguro a la educación pública y gratuita.Y también la apertura de la cursada presencial con todas las condiciones sanitarias en los primeros años de la Universidad. Proponemos la triplicación del presupuesto educativo para garantizar una educación de calidad y segura, financiado con impuestos a las grandes empresas y fortunas y mediante el no pago a la deuda externa.

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Basta de femicidios

Presupuesto para combatir la violencia de género. Destitución de jueces y funcionarios que amparan a los violentos.
Durante la pandemia han crecido exponencialmente los femicidios. Hay que ponerle un freno a este flagelo. El movimiento de mujeres viene de la conquista del derecho al aborto y debemos tomar en nuestras manos la enseñanza fundamental de esta pelea: las conquistas se obtienen en las calles. Justicia por Úrsula, Ivana, Guadalupe y por todas. ¡Ni una menos!

No al pago de la deuda externa

Ruptura con el FMI. ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!
El gobierno de Fernández y el Frente de Todos aceptaron la estafa de Macri y el FMI y encaminan el país al pago de la deuda por 44 mil millones de dólares. Por si esto fuera poco, quieren cerrar un acuerdo por diez años que implica la sumisión a los mandatos del organismo de crédito. ¡Es necesario decir basta! No podemos permitir que sigan hipotecando el futuro del país y de las futuras generaciones de trabajadores para garantizarles las riquezas a los especuladores financieros y a los organismos imperialistas.
Proponemos el No pago de la deuda externa y la ruptura con el FMI. Que todos los recursos y riquezas del país se destinen a solucionar los problemas y necesidades de los de abajo: las y los trabajadores,las mujeres y la juventud. Y que la crisis la paguen los que la generaron: los capitalistas.

Sobre Manuela Castañeira

Mi nombre es Manuela Castañeira, soy Licenciada en Sociología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y trabajadora no docente.

Me considero socialista y feminista. Mi compromiso es defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes.

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