• Manuela Castañeira
  • Manuela Castañeira
  • Manuela Castañeira
  • Manuela Castañeira
  • Manuela Castañeira

Precandidata Presidencial 2023

#Elecciones2023 #PASO #Anticapitalismo #Izquierda


_
Manuela Castañeira nació el 22 de noviembre de 1984. Tiene 38 años y es Socióloga, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Actualmente trabaja como no docente en la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM).
Siendo una de las principales referentes de la izquierda en Argentina y Latinoamérica, es precandidata a Presidenta por el Nuevo MAS. Es, a su vez, la precandidata a la presidencia más joven de la elección. Junto a Lucas Ruiz, su compañero de fórmula, constituyen el binomio más joven expresando la renovación de la izquierda.
Es una militante y política anticapitalista, socialista y feminista que se ha consolidado como referente de los procesos sociales de las y los trabajadores, la juventud, las mujeres y LGBTTINB.
_
_

Noticia Destacada

Adelanto de la obra de próxima aparición
El marxismo y la transición socialista.
Tomo I: Estado, poder y burocracia

Un debate estratégico insoslayable.

Por Roberto Saenz


Presentamos un primer adelanto del libro de próxima aparición de Roberto Sáenz, El marxismo y la transición socialista, que se publicará en dos tomos. Adjuntamos también el índice del primer volumen, para ir adelantando el amplio contenido de los debates que abarca. Ver Bibliografía e índice Tomo I: Estado, poder y burocracia.

“En el librito no terminado de Lenin, El Estado y la revolución, tan importante, tan denso, tropiezo con una frase. Dice, insistiendo, por lo demás en una idea cara a Marx y Engels: ‘Hasta ahora, no ha habido una revolución que, a fin de cuentas, no haya desembocado en un fortalecimiento de la dinámica administrativa’. Cito de memoria y juraría que no son exactamente sus palabras, pero creo que no traiciono en nada su pensamiento. Es, además, la idea que se desarrolla en todo el libro. Y obtiene en esta consideración estímulos para socavar de modo más completo el complicado aparato del Estado. Porque, piensa, si las revoluciones precedentes sólo han desembocado en un fortalecimiento de aquello que querían destruir, es que esas revoluciones han sido imperfectas, que no han sido llevadas hasta el fin. Este escrito es de 1917. Si no fue terminado, se debe a que Lenin estimó que actuar era más importante que escribir. Ahora, han hecho esta revolución completa. Para realizarla, para llevarla hasta el fin, se han aceptado todos los sacrificios. La revolución finalmente triunfa; ha triunfado. Hace veinte años de eso. Y ahora, ¿dónde está la Unión Soviética? Nunca ha sido más fuerte la temida burocracia, la mecánica administrativa” (André Gide; 1964; 1126)

En las próximas semanas saldrá el primer tomo de una obra que pretende ser “integral” respecto de la experiencia del estalinismo y las lecciones estratégico-revolucionarias que la misma ha dejado para las revoluciones socialistas que están en el porvenir[1].

La edición se postergó unos meses por una serie de razones técnicas pero próximamente verá la luz en formato pdf abierto para compartirlo internacionalmente entre la militancia socialista revolucionaria y los scholars interesados en la tradición de Marx y Engels y la del marxismo revolucionario en su época clásica (Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Gramsci y Rakovsky).

El nuestro será, evidentemente, un abordaje crítico que además de nuestros clásicos y de autores marxistas contemporáneos instalados que aquí no nombraremos, pretende rescatar los aportes de marxistas antiestalinistas “olvidados” como Christian Rakovsky, Karl Korsch, Hal Draper, Karel Kosic, Pierre Naville, Raya Dunayevskaya, Moshe Lewin, Victor Serge, Tony Cliff, Ernest Mandel, Nahuel Moreno, Ernst Bloch, George Breitman, Daniel Guérin, Agnes Heller, Evald Ilienkov, Roland Lew, Karol Modezelewski, Maximilien Rubel, León Sedov, Lucio Colletti, Cornelius Castoriadis, Tamás Krausz, e incluso escritores como Panait Istrati, André Guide, Vasili Grossman y otros. Intelectuales marxistas y revolucionarios que habitualmente no figuran en la academia; ni siquiera en las editoriales marxistas latinoamericanas. Basándonos en la obra de unos ciento veinte autores y en la experiencia práctica e histórica de las revoluciones de posguerra, y en la militancia revolucionaria cotidiana en estos últimos cuarenta años (nacional e internacional) mayormente en el seno de la clase obrera y de la juventud, es que producimos esta obra.[2]

Se trata de una obra en dos tomos en la cual el primero trata genéricamente de los problemas del Estado de la transición y el segundo abordará los problemas de la economía de la transición socialista.[3]

Nuestro primer tomo saldrá a la luz en las próximas semanas en formato digital y próximamente en ediciones en castellano, portugués, inglés y francés.

Sin más, los dejamos entonces con el capítulo introductorio al primer tomo de nuestra obra.

1- Marx y el estalinismo

La teoría del Estado en Marx y Engels es fundamental para volver sobre el balance del estalinismo. Existen dos formas de abordar dicha teoría, que, como es sabido, no fue sistematizada por nuestros clásicos.

La primera tiene que ver con el abordaje teórico de la cuestión, sobre todo en Marx. Es un hecho que, teórica e históricamente, dicho abordaje se fue enriqueciendo, manifestando varios ángulos: la problemática de la separación entre el Estado y la sociedad, la cuestión del carácter de clase del Estado burgués como “junta que administra los intereses comunes de los capitalistas”, la problemática de los aparatos de Estado y el “gobierno barato” que había dejado planteada la experiencia de la Comuna de París, el carácter parasitario del Estado, denunciado por Marx bajo Luis Bonaparte como chupando la savia de la sociedad, etc., ángulos complementarios para su abordaje.[4]

En definitiva, los dos aspectos dominantes en la elaboración clásica sobre el Estado, complementarios pero no idénticos, son, por un lado, el carácter de clase de todo Estado, es decir, de institución en manos de la clase o capa dominante para mantener a raya a los explotados y oprimidos, como es el caso del Estado capitalista o de la dictadura proletaria, por intermedio de la cual la clase obrera ejerce el poder por exclusión de la burguesía (se le quitan a ésta los derechos propietarios, así como la ciudadanía). Y por el otro, fundamental para la transición respecto de la propia clase obrera, está la problemática del carácter separado del Estado respecto de la sociedad explotada y oprimida, por ejemplo bajo el capitalismo, donde el Estado aparece como una abstracción que supuestamente representa al conjunto de la sociedad (la abstracción del ciudadano en relación con la persona privada en la sociedad civil), o en el Estado obrero, en la dictadura proletaria, con el peligro de que una burocracia reemplace a la clase obrera en el ejercicio del poder.

Esta última problemática es central para el abordaje de la transición socialista, porque si en los enfoques tradicionales la dictadura proletaria es una forma clasista de dominación en relación con las ex clases dominantes, no se subraya lo suficiente que, en relación con la propia clase trabajadora, las formas separadas de Estado son un síntoma de que algo anda mal en la transición (Trotsky, capítulo III de La revolución traicionada).[5] El Estado no se reabsorbe en la sociedad sino que ocurre lo contrario: dicho exageradamente, la sociedad es “estatizada” (no es casualidad que Trotsky señalara que a diferencia de Luis XIV, que afirmaba “El Estado soy yo”, Stalin parecía afirmar “la sociedad soy yo”). En nuestra obra desarrollaremos en detalle la problemática de la estatización de las categorías de la economía política e incluso la estatización de muchas otras instancias de lo social en el Estado burocrático (que no es lo mismo que pasarse a la categoría de totalitarismo, carente de matices).

Más allá de lo anterior, y de los sesgos variados que se encuentran en el marxismo clásico respecto del Estado, podríamos decir que donde más se halla desarrollada una teorización al respecto es en el joven Marx: en La cuestión judía (1844), en la Introducción a la Crítica a la filosofía del Estado de Hegel (1843), y sobre todo, de manera brillante, en la Crítica a la filosofía del Estado de Hegel (1843), un texto mayor injustamente poco recorrido.

La crítica a Hegel aborda varios aspectos teóricos y metodológicos sobre el Estado. Marx tenía en mente una “doble crítica” al Estado prusiano tal como se presentaba a comienzos del siglo XIX, así como a la concepción de Hegel sobre dicho Estado, concepción que, paradójicamente, Marx consideraba un abordaje innovador (un análisis no conservador; otra cosa era la ubicación política de Hegel en relación con ese Estado). Este abordaje moderno daba cuenta de algunos rasgos generales del Estado capitalista emergente, con su escisión característica entre Estado y economía, su peculiaridad general de “abstracción política”, es decir, la separación entre la persona en su calidad económica en la sociedad civil y el ciudadano a nivel del ámbito político, la problemática de la burocracia estatal, etc. (Artous y Colletti).

Esta separación característica del Estado respecto de la sociedad explotada y oprimida en el capitalismo, por lo demás, remite a una reflexión acerca de la necesidad de terminar con ella: que el Estado deje de ser una forma separada y, por esa vía, tienda a su propia disolución, aspectos iluminadores para la transición socialista.

Marx señala una crítica metodológica a Hegel en el sentido de la inversión que hacía éste entre sujeto y predicado. En Hegel, el Estado es el sujeto de las relaciones sociales, y la sociedad civil y la familia son los predicados, y no a la inversa, como es en realidad: el Estado es un subproducto de la sociedad envuelta irremediablemente en contradicciones sociales y de clase que lo hacen necesario.[6] Indudablemente, al mismo tiempo, el Estado reactúa sobre la sociedad, un aspecto importante para comprender las experiencias anticapitalistas del siglo pasado.

Teniendo presente el problema de la escisión entre el Estado y la sociedad, Marx hace señalamientos agudos, como cuando plantea que “la democracia es forma y contenido a la vez”. ¿Qué quiere decir con esto? Que cuando la sociedad se encuentra presente en el Estado, cuando lo que representa el Estado es a la sociedad misma, cuando ambos términos se igualan, el Estado pierde su necesidad; su existencia se hace superflua: deja de ser una forma separada, liquidándose como tal Estado.

Marx realiza puntualizaciones agudas sobre la burocracia prusiana y sobre la burocracia en general cuando dice que es un “tejido de ilusiones prácticas”. Esto remite a la idea de que la burocracia no tiene otra alternativa que administrar a las personas reales y a la sociedad de carne y hueso que se halla fuera de ella, en la sociedad civil. Las problemáticas de la burocracia no serían propias, por así decirlo, sino las cuestiones materiales inscritas en las relaciones sociales, que la burocracia somete a su formalismo, a su administración. En El nuevo curso Trotsky retoma esta idea al señalar que la burocracia es la administración de las personas y las cosas.

La burocracia es, así, la expresión política y estatal de las corporaciones de la sociedad civil. Pero, paradoja si las hay, la burocracia, subproducto de las corporaciones, se transforma ella misma en una corporación y comienza a enfrentarse a ellas; comienza a hacer valer sus propios intereses.

Marx introduce aquí la idea de que la burocracia tiene al Estado como su propiedad privada, un concepto retomado por Rakovsky para entender el proceso de burocratización de la URSS: la burocracia tiende a darse fundamentos en la sociedad. Y Marx juega en su crítica a Hegel con la idea dialéctica de que toda consecuencia lucha contra sus causas, revierte sobre ellas. Idea para nosotros esencial para dar cuenta de que no en todos los casos la burocracia es meramente el personal de alguna clase social fundamental.

Marx finaliza su crítica a Hegel abordando el tema del mayorazgo, forma absoluta de la propiedad privada que pasa por encima de las leyes del mercado. Una forma extrema de la propiedad privada, porque ésta se caracteriza por ser una forma absoluta de propiedad, aunque la propiedad privada capitalista no tiene ninguna restricción para la compra y la venta por encima de la voluntad de los propietarios. En este caso no: el mayorazgo se establece para evitar la subdivisión de las tierras, y en ese sentido no se sigue del libre mercado. Por mandato institucionalizado, la propiedad de las tierras debe ir al primogénito varón.

La reflexión de Marx es que esta forma de propiedad cobra vida propia más allá de la voluntad de los seres humanos: se produce una inversión total de las relaciones sociales donde las cosas, la propiedad privada de la tierra con su propia lógica contra la subdivisión territorial, se impone por encima de los deseos o voluntad de las personas; otra forma de fetichismo, de inversión de las relaciones reales. De esto se trata el mayorazgo: de la entrega de la tierra invariablemente al primer hijo varón. Atención que el mayorazgo es una forma de propiedad privada precapitalista, porque introduce un criterio que inhibe la libre operatividad del mercado. La teoría que esboza Marx del Estado y de la burocracia, su desarrollo a espaldas de la sociedad y, por oposición, la apuesta democrático-radical-socialista a que la sociedad se haga cargo de los asuntos, tiende a la desaparición del Estado como tal previo paso por la dictadura proletaria; deja planteados elementos imprescindibles para el abordaje crítico de la experiencia del siglo XX.

Vayamos ahora al recorrido más clásico pero no menos importante de la teoría marxista del Estado: el carácter de clase del Estado, el hecho de que el Estado es el de la clase dominante, una “superestructura” que se deriva de la estructura de clases de la sociedad. La clase que es dominante en las relaciones de producción lo es en el Estado. Éste tiene por función general asegurar la reproducción de esas relaciones de producción y, en el caso del capitalismo, asegurar las condiciones generales de esa reproducción: las fuerzas represivas y las leyes que la hacen posible, además de las formas de dominación política y las inversiones en infraestructura demasiado costosas para ser encaradas por los capitalistas individualmente. (Marx pone en el primer tomo de El capital el ejemplo de los ferrocarriles, enorme obra de infraestructura en su tiempo; introduce el concepto de “condiciones generales de la acumulación capitalista” para referirse a este tipo de obras).

El carácter de clase del Estado tiene que ver con otro aspecto del Estado o semi-Estado proletario en la transición, el de la dictadura proletaria como dictadura de clase. El Estado proletario, la dictadura proletaria, aquí tomados como sinónimos –ya veremos en nuestra obra que esta asimilación entraña su complejidad–, es la dictadura de la clase obrera una vez expropiados los capitalistas. Se supone que la clase obrera domina a nivel del Estado y domina a nivel de la producción.

Seguir leyendo esta nota en Izquierda Web

Bibliografía e índice. Tomo I: Estado, poder y burocracia El marxismo y la Transición socialista, por Roberto Sáenz. Adelanto de salida del primer tomo: Estado, poder y burocracia. Por Roberto Saenz

Leer en Izquierda Web

Información y Propuestas

7 medidas anticapitalistas ante la crisis del país

Sumate a Manuela Castañeira 2023


Presentamos a continuación un plan de medidas anticapitalistas ante el derrumbe económico de la Argentina pensadas desde los intereses de las y los trabajadores, la juventud, las mujeres y LGBTT y los jubilados/as para ser implementados en los primeros 100 días de gobierno con el apoyo de la movilización popular.

_

1- Salario mínimo de 500 mil pesos indexados mensualmente

El salario promedio según los últimos datos oficiales (cuarto trimestre del 2022) fue de 80 mil pesos. Podríamos estimar que actualmente se encuentra alrededor de los 110 mil pesos. Mientras tanto el último dato del INDEC es que la canasta básica total (alimentos y servicios, pero sin alquiler) para una familia tipo es de 192 mil pesos, al tiempo que en el país hay un 35% de trabajo informal y que están por debajo del promedio salarial. Junto a esto, los últimos datos de pobreza disponibles del 2022 estiman que el 40% de la población se encuentra en esta condición, agravado al 50% en el caso de niñes y adolescentes. Un nuevo fenómeno se extiende en el país: si bien los índices de desocupación “bajan”, ya no es suficiente tener trabajo bajo convenio para no ser pobre.

La medida de 500 mil pesos de piso para todos los trabajadores, e indexado por índice de inflación, estructura nuestro programa anticapitalista porque parte de dar solución al problema más sentido de las y los trabajadores: la miseria salarial. El aumento salarial generalizado por decreto permitiría liquidar en gran parte índices desastrosos de pérdida salarial y de pobreza a los que nos han llevado los gobiernos de las últimas décadas y la avivada de los capitalistas que remarcan precios todos los días. Con una inflación interanual por encima del 100%, la única forma de no perder es atar el salario a la inflación y actualizarlo mes a mes (indexarlo) para terminar con la especulación de los grandes empresarios que aumentan precios a costa de pulverizar los salarios. Nuestro planteo de salario mínimo tiene varias dimensiones:

Soberanía: es una medida de soberanía porque obliga a las grandes empresas industriales, agroexportadoras y extractivistas a aumentar el porcentaje de dinero destinado a salarios devengándose de sus abultadas ganancias, y por esta vía retiene en el país parte de los dólares que hoy son fugados al exterior.

Anti-dolarización: ya que refuerza la devaluada moneda nacional como medio de intercambio interno y protege la soberanía monetaria.

Privilegia los intereses de la mayoría del país: porque produce una mejora inmediata y generalizada en los ingresos de las y los trabajadores, rompe con la dinámica de precarización laboral, saca de la pobreza al 40% de la sociedad y da un impulso al consumo y, por ende, a la producción. También beneficia a los adultos mayores cuyas jubilaciones se encuentran destruidas.

No más precarización: Junto con el salario mínimo de 500.000$ impulsamos la inmediata formalización del empleo de todos los trabajadores en negro, contratados o a los que quieren disfrazar de “autónomos” (como las y los trabajadores de reparto por aplicación) bajo apercibimiento penal de toda empresa que incumpla las leyes laborales y de expropiación a toda aquella que despida o cierre, en medio de esta situación de crisis económica y social (respecto de las PYMES impulsamos la asistencia estatal de las mismas para que puedan adecuarse a estos criterios).

2- Plan de obras públicas masivas para reconstruir el país frente al derrumbe capitalista y terminar con la desocupación.

Ningún gobierno hasta la fecha fue capaz de generar condiciones mínimas para el desarrollo económico. El país sigue sin la infraestructura elemental: carece de grandes puertos, de red ferroviaria y vial acorde a las necesidades de la economía, de flota mercante marítima y fluvial propia y de generación de energía continua y sustentable. A eso se suma el déficit habitacional (el crédito hipotecario prácticamente no existe en la Argentina) y la necesidad de obras hídricas para energía (represas) y para prevención de inundaciones y sequías (canalización). Mientras tanto, en el GBA los servicios “públicos” se caen a pedazos y no escapan a la misma dinámica ni CABA ni los grandes centros urbanos del interior del país.

Todos los ejemplos de desarrollo económico reciente, en cualquier lugar del mundo y bajo regímenes sociales muy diversos, muestran que no se puede dar un salto en el crecimiento económico sin un ambicioso plan de obras públicas de infraestructura.

Apuntamos a solucionar los problemas estructurales que afectan tanto a la producción y al comercio (desde caminos, vías férreas, puertos, oleoductos, etc) y servicios (desde el abastecimiento industrial hasta el de las ciudades y concentraciones urbanas). A la vez que incluye un plan masivo de viviendas y urbanización.

Para esto proponemos llevar la inversión en obra pública al 30% (actualmente estaría en 19%) del presupuesto estatal financiado mediante impuestos a las ganancias empresariales, impuestos a las grandes fortunas y todas aquellas medidas tributarias que no afecten al bolsillo de las y los trabajadores (es decir, yendo contra la regresión tributaria que impera en el país), y la incorporación masiva al trabajo de calidad.

Esta medida de soberanía implicaría reorientar los miles de millones de dólares destinados al pago de la deuda externa a los organismos de crédito internacional y acreedores privados y destinarlos a solucionar los problemas estructurales del país. Todo esto bajo el control estricto por parte de las y los trabajadores, sus organismos y organizaciones, y las y los usuarios para evitar el lucro personal, privado o estatal a costa los intereses colectivos de las amplias mayorías.

3- Shock anti inflacionario y anti capitalista

La palabra shock se ha vuelto a instalar frente al tamaño de la crisis que vive el país, pero en boca del FdT, de Juntos y de Milei significa un ajuste drástico y trauma social en sus distintas versiones. En concreto, hablan de reforma jubilatoria y laboral, de terminar con la inversión en seguridad social (asignaciones, jubilaciones, pensiones, etc), de liquidar la poca obra pública existente, de quitar los subsidios al consumo de energía y al uso de transportes y de destruir la ya deteriorada educación y salud pública. Todo bajo el supuesto de que la inflación y los males del país se deben a que la población vive (aún en la situación de dramática crisis social en la que nos encontramos) “muy por encima de lo que corresponde”.

Nosotros, por el contrario, proponemos terminar en 6 meses con la inflación mediante una serie de medidas de shock anticapitalista que protejan los intereses de las mayorías sociales.

Congelamiento de precios: En el país 20 grandes empresas, la mayoría de ellas multinacionales, controlan el 75% de los precios de las góndolas, y solo 6 grandes cadenas supermercadistas concentran el 80% de la oferta alimentaria al público. Son un puñado de empresarios que remarcan precios a diario y juegan con el hambre de la gente para aumentar sus ganancias. Proponemos el congelamiento inmediato de los precios bajo control de la ciudadanía, y el apercibimiento bajo pena de cárcel a aquellos que atenten contra la salud y la alimentación de la población.

Penas de expropiación y cárcel a los especuladores y fugadores: El recurso financiero más estratégico del país, las divisas extranjeras, está en manos de evasores, especuladores y estafadores. Vicentin no es la manzana podrida sino sólo el botón de muestra del modus operandi de una clase social entera. Son los empresarios del agro, industriales y extractivistas que tienen más de 400 mil millones de dólares (un PBI) fuera del país. Ante tamaña crisis económica y social no se puede permitir la especulación financiera y devaluatoria ni los mecanismos de estafa mediante la sobre o sub facturación, maniobras que funcionan con la connivencia de todos los gobiernos a la fecha y atentan contra los intereses de los trabajadores y por lo tanto del país. Esto debe tener consecuencias penales y económicas para ponerle un freno a las avivadas de todos los Vicentin.

Monopolio del comercio exterior: la falta de dólares responde a la posibilidad que tienen los capitalistas de manejar a propio gusto las divisas que se crean en el país por la explotación conjunta de los recursos naturales y la clase trabajadora. La especulación y la fuga de divisas explican parte del déficit de dólares en el país. Para terminar con el bimonetarismo y la especulación cambiaria de los grandes empresarios y agroexportadores, así como para terminar con la fuga de divisas, hay que decretar el monopolio del comercio exterior y de la banca con el Estado como intermediario, todo bajo control de las y los trabajadores para garantizar los intereses del país.

4- Retenciones del 50% a las exportaciones agrarias y reforma tributaria progresiva

Según los datos disponibles de recaudación tributaria prácticamente el 50% de la recaudación se explica por IVA e impuesto a las “ganancias” (salario), es decir del bolsillo de las y los trabajadores. Por el contrario, las retenciones aplicadas al comercio exterior representan un escaso 8,8%. Una vergüenza que da cuenta de la regresividad de los impuestos en Argentina (el sistema impositivo argentino es uno de los más regresivos del mundo).

Por eso, para financiar la mejora drástica de las condiciones de vida de la población proponemos invertir el esquema tributario, de manera que sean los grandes capitalistas los más gravados por los impuestos.

Junto con el aumento al 50% de las retenciones agrarias proponemos la eliminación del IVA que afecta fundamentalmente al consumo de las y los trabajadores, además de la eliminación del impuesto a las “ganancias”, es decir, el impuesto al salario (una herencia de Domingo Cavallo que ningún gobierno en los últimos 20 años se atrevió a tocar).

También hay que estatizar bajo control de las y los trabajadores toda la actividad minera incorporando a la vez criterios ecológicos para la misma, al tiempo que pasar a una YPF 100% estatal bajo control de sus trabajadores.

5- Impuesto a las grandes fortunas y ganancias capitalistas para enfrentar la desigualdad

En Argentina hay 106 familias con fortunas de 100 millones de dólares o más. Y sólo el 0,4% de toda la población concentra el 61% de la riqueza privada del país. Es uno de los países a nivel mundial que menos recauda en impuestos a las grandes fortunas, muy por detrás de Francia, Alemania, Estados Unidos y la mayoría de los países de Latinoamérica.

Proponemos aplicar un verdadero impuesto progresivo permanente (no por única vez) a las grandes fortunas y ganancias capitalistas, con aplicación de una ley penal tributaria de manera que el grueso de la recaudación tributaria se invierta en favor de las y los trabajadores y a costa de las fortunas amasadas por un puñado de grandes capitalistas.

6- Estatización de los servicios públicos bajo control de las y los trabajadores y usuarios

En medio de la discusión planteada por el gobierno y por todo el arco político patronal sobre la necesidad de aumentar las tarifas, quedó al descubierto el desastre al que ha llevado la administración privada del servicio de electricidad. Con olas de calor históricas, el 40% de la población sufrió un corte generalizado del servicio y luego se sucedieron días y semanas en las que miles de usuarios permanecieron sin servicio por la evidente desinversión crónica. Un mecanismo con el que los privados maximizan sus ganancias mientras exprimen la alicaída infraestructura hasta destruirla.

Los servicios de Luz, Agua y Gas deben ser considerados derechos sociales. Para hacer cumplir con el funcionamiento y garantía del derecho a una vida digna proponemos, como reclamaron los vecinos durante el verano, la estatización bajo control de las y los trabajadores y usuarios, única manera de garantizar que el financiamiento y funcionamiento del mismo no sea administrado con la lógica del lucro capitalista, sino en función de los intereses de las mayorías.

7- Ruptura del acuerdo con el FMI

La crisis del país es inseparable de la estafa acordada entre Macri y el FMI y avalada por el gobierno del FdT. Se trata de una deuda documentadamente fraudulenta, que sólo se considera “legal” porque la sostienen los grandes poderes capitalistas que se benefician de ella, a la vez que redobla la sujeción del país al imperialismo. No es posible construir un país soberano y con futuro si seguimos encadenados a los organismos de crédito internacionales. Basta de lucrar con el país para beneficiar los intereses privados de países imperialistas y de los sectores de la economía aliados a ellos.

Proponemos desconocer la continuidad de los acuerdos estafadores llevados adelante bajo este Estado de los empresarios. Hay que romper con el FMI, dejar de pagar la deuda externa y poner el conjunto de los recursos al servicio de las necesidades sociales y de la reconstrucción de la infraestructura nacional.

Estemos en Contacto

Contactá con nosotros

-

¡Sumate a Manuela Castañeira!

Ponete en contacto con nosotros para ser parte de esta gran campaña.

_