• Manuela Castañeira
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Manuela Castañeira referente del Nuevo Mas

Tenemos la responsabilidad de presentar una alternativa.
Un plan B para que ganen los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Un plan de emergencia para dar vuelta las cosas, para mostrar que no siempre tiene que ser igual,
que ganen ellos y nosotros perdamos.


La paradójica continuidad de un gobierno fracasado
(por José Luis Rojo)

Editorial de la semana en Izquierda Web


“El economista Carlos Melconian, quien aún mantiene un contacto regular con Macri, habló esta semana de ‘régimen de transición’. Es la misma expresión que utilizan las calificadoras del mercado para referirse a la Argentina. Aluden al período que va desde el reciente acuerdo con el FMI hasta las elecciones de 2019, la brecha en que el país tiene cubierta sus necesidades de financiamiento por los desembolsos que anunció Christine Lagarde (…) Emerge entonces una pregunta central (…) ¿qué dinámica terminará dominando la realidad argentina durante el período de transición? ¿La que propone el gobierno, basada en la paciente aceptación social del ajuste (…)? ¿O por el contrario prevalecerá el malhumor creciente generado por el interminable círculo de subas de tarifas-inflación-recesión, que asfixia a sectores importantes de la sociedad y que derivaría nuevamente en alguna forma de populismo económico” (Jorge Lliotti, La Nación, 4/11/18)

El próximo 10 de diciembre se cumplirá tres años de Macri en el gobierno. Como reza el título de este texto, se tratará de la paradójica continuidad de un gobierno en gran medida fracasado, que este año pasó por el peor año de su gestión.

Lo que presentaremos a continuación es una minuta para el debate nacional de nuestro VIII Congreso Nacional, mediante la cual queremos hacer parte a todos los simpatizantes y amigos de nuestro partido y que está enfocado con la idea de, partiendo de la coyuntura, y también a modo de “resumen” o balance de lo actuado hasta aquí por Macri, poner como una especie de “mira telescópica” que nos permita adelantar algunas de las tendencias que se vienen en el país.

Como es evidente, ninguno de los desarrollos nacionales pueden ser apreciados hoy sin tener en cuenta la reciente elección de Bolsonaro. La Argentina no es Brasil, pero es evidente el impacto que ha tenido su elección presidencial en toda la región. Razón de más para estudiar este documento a continuación de los textos presentados sobre Brasil la semana pasada en esta misma prensa.

Introducción

El cambio de coyuntura que ha significado el triunfo de Bolsonaro en Brasil, sumado a la segura aprobación del presupuesto en senadores, adelantan el calendario electoral en la Argentina. Esto ocurrirá en medio de la profundización de la crisis económica y social, y la eventualidad de luchas y desbordes.

El país se encamina así a un 2019 donde se vivirá una suerte de “coyuntura mixta”: convivirán las tendencias a la crisis económica y social subproducto del ajuste impuesto mediante el acuerdo con el FMI, con el encaminamiento electoral. Todo esto sin descartar agudos conflictos sociales más allá del convicto y confeso rol de contención de las direcciones sindicales burocráticas de todos los colores y de todas las expresiones de la oposición política (incluyendo en esto a los K). El reciente acuerdo de la CGT para “levantar el paro” (¡un paro que en realidad no estuvieron nunca dispuestos a convocar!) a cambio de un impreciso bono por $5000 en dos cuotas es solo la última muestra de su pusilanimidad[1].

Sin embargo, más allá de la coyuntura, el gobierno de Macri es un fracaso en gran medida. Ha reinstalado el pleno imperio de la ley del valor en la economía: es decir, la ha colocado bajo férreos criterios de ganancia empresaria: de ahí la eliminación de subsidios y la apelación a que se pague los servicios y cualquier otra cosa “por lo que valen”.

Sin embargo, como tal, su gestión económico-social es un fracaso (al menos hasta esta parte), como lo afirman incluso los propios empresarios. No ha logrado imponer grandes transformaciones estructurales: es decir, contrarreformas legalizadas vía el Congreso Nacional. El grado de derrota y regresión social que exigen la burguesía y el imperialismo para “hacer competitivo” el país, se encontró permanentemente con las relaciones de fuerzas. En esto la dinámica Argentina ha sido divergente del Brasil[2].

Entre esas relaciones de fuerzas y las limitaciones de la economía nacional e internacional, amén de las veleidades reeleccionistas, fracasó el gradualismo[3]. Posteriormente, a partir de la interminable corrida contra el peso iniciada en abril, se terminó imponiendo desordenadamente una “lógica de shock”: no solamente con un dramático costo económico-social, sino abriendo interrogantes sobre qué saldrá de las elecciones del 2019 (un factor evidente de imprevisibilidad).

Entre una base económica endeble y las relaciones de fuerzas, como para mediatizar los desarrollos, estuvo (¡y está!) el rol de contención del peronismo, el kirchnerismo, las Iglesia Católica (ya veremos más adelante el rol distintivo de los evangélicos) y todas las alas de la burocracia sindical, amen de los medios de comunicación masivos, cada uno siguiendo su libreto. Entre todos ellos, pero sobre todo la burocracia y los K (con su campaña/justificación del “Hay 2019), se las arreglaron para evitar una salida anticipada de Macri. Salida anticipada que parece una perspectiva cerrada en estos momentos[4].

Para el próximo año se viene un escenario electoral “tripartito”: el macrismo y las dos alas del peronismo (PJ y los K), sin que se pueda saber por anticipado (aún falta muchísimo para las elecciones), quien se impondrá; siquiera se puede adelantar quien disputará la segunda vuelta (al ir dividido el peronismo, Cambiemos podría mantener aspiraciones hasta el final).

En cualquier caso, los desarrollos en el país dependerán también –aunque nunca mecánicamente- de lo que ocurra en el mundo y la región el próximo año. La coyuntura regional se encuentra girada a la derecha. El triunfo de Bolsonaro en Brasil parece consolidar estas tendencias.

Al mismo tiempo, la economía mundial no parece ir bien y se está viviendo una renovada crisis de la deuda externa en los países emergentes, lo que podría venir a desestabilizar las cosas con resultados inciertos.

Así las cosas, de una coyuntura regional reaccionaria podríamos estar pasando a un ciclo derechista; ciclo derechista que, al menos en Brasil, coloca la eventualidad de un desborde de la democracia burguesa por derecha.

Con ser este un desplazamiento grave de los acontecimientos, no es la única realidad: Argentina no es Brasil. Como hemos señalado muchas veces, un movimiento pendular que se desplaza muy hacia la derecha puede rebotar más a la izquierda que el “reformismo descremado” que se vivió en la primera década y media del siglo XXI en la región.

Un reformismo descremado y cretino de la institucionalidad, que es el primer responsable del ascenso de los “Bolsonaros” que hay en la región y el mundo. Porque una inocultable clave de la votación a Bolsonaro de millones de ex votantes petistas desengañados es que después de 14 años en el poder, no se puede anotar una sola transformación de fondo en Brasil[5].

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Información y Propuestas

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Ni Macri, Ni el kirchnerismo

Ha quedado claro que Macri gobierna para los ricos. Por otra parte, el kirchnerismo, que gobernó durante 12 años y no realizó ningún cambio estructural en el país, no es alternativa.

Desde Izquierda al Frente por el Socialismo nos proponemos como una alternativa superadora a todas las variantes patronales.

Frente al ajuste macrista (Plan A), levantamos un Plan B para que ganemos los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Prohibir las suspensiones y los despidos, terminar con la precarización laboral garantizando empleo genuino para la juventud, #niunamenos con presupuesto para las mujeres que son víctimas de violencia y garantizar el acceso a la cultura y la educación.
Queremos que paguen los empresarios, por eso proponemos un impuesto a las riquezas, a las grandes extensiones de tierras y los grandes inmuebles.

Abajo la represión a la protesta social. Ninguna impunidad a los genocidas de la dictadura militar.
Abajo la burocracia sindical, vamos por democracia de las bases.

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Sobre Mi

Mi nombre es Manuela Castañeira, soy Licenciada en Sociología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y trabajadora no docente.

Nací en Paraná, Entre Ríos, y actualmente resido en la localidad de Sarandí, Provincia de Buenos Aires.

Me considero socialista y feminista. Mi compromiso es defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes.

Soy precandidata a Diputada Nacional en la provincia de Buenos Aires por la Izquierda al Frente por el Socialismo.

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Los Trabajadores

Vamos por un 35% de aumento del salario y prohibición de despidos y suspensiones.
Que toda empresa que quiera cerrar sea estatizada.
Que se elimine el impuesto al trabajo, que es un falso impuesto a las ganancias.

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Las Mujeres

Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, avanzamos en la pelea por nuestros derechos.
Estamos contra la violencia de género y a favor del aborto legal en hospitales públicos.
Exigimos trabajo genuino y queremos que se termine con las redes de trata y explotación sexual.

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La Juventud

Es nuestro futuro y necesitamos terminar con la precarización laboral.
Pase a planta de todos los trabajadores jóvenes. A igual tarea igual salario.
Triplicación del presupuesto para educación pública y salud pública.

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