• Manuela Castañeira
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Precandidata a Presidente 2019

Con la fuerza de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Una de Nosotros



Los nuevos problemas


por Roberto Saenz

Editorial de la semana en Izquierda Web


Esta nueva normalidad se expresa en varios terrenos que vamos a identificar en esta nota pero que debe partir, primeramente, de identificar someramente en qué punto estamos del evento sanitario que recorre el mundo.

1. La nueva normalidad

Lo primero es simple: la pandemia llegó para quedarse. Este es el primer elemento, el más material, de la nueva normalidad: la anormalidad de tener que convivir con un evento sanitario mundial como algo normalizado, como un evento incorporado en nuestras vidas por un tiempo que hoy no podemos estimar; algo que tuvo fecha de inicio, de comienzo, pero que no tiene fecha cierta de finalización y que ha inaugurado este siglo XXI.

Las especulaciones son variadas pero hay al menos dos o tres datos objetivos al respecto: a) de momento, no se puede especular a ciencia cierta que el coronavirus se vaya solo luego de haber impactado x cantidad de veces sobre la población mundial. Esto es lo que pasó con la “gripe española”, que luego de impactar tres veces, la segunda con la mayor ferocidad -recordemos que dicha “gripe” dejó 50 millones de muertos mundiales-, se terminó diluyendo; b) en segundo lugar, la expectativa está puesta en que aparezca una o varias vacunas que permitan prevenir y/o curar el coronavirus; la fecha estimada de llegada de la vacuna se espera para fin de año –en un proceso aceleradísimo- o, más certeramente, promediando el primer cuatrimestre del 2021; c) sin embargo, aun con la llegada de una o varias vacunas, aun a sabiendas que las primeras vacunas pueden ser demasiado toscas y no ajustarse del todo a los requerimientos de cura y / o prevención, etcétera, está el problema de su producción y distribución sobre una población mundial de 7000 millones de almas, lo que se agravaría en el caso que no alcance con una dosis y sean necesarias dos o más con lo cual la cantidad de vacunas producidas y distribuidas debería multiplicarse por la cantidad de dosis requeridas.

Vista esta situación, es evidente que la convivencia con la pandemia llegó para quedarse, y es la base de todo tipo de disfuncionalidades tanto económicas como sociales, educativas, etcétera, y hasta psicológicas y emocionales, que van a persistir, que plantean nuevos hábitos y nuevas realidades que, claro está, infringen o rompen para peor una normalidad capitalista ya de por sí adversa, por decir lo menos, para la inmensa mayoría de la población mundial.

2. La “desincronización” de la economía mundial

En segundo lugar, está la situación de la economía como subproducto directo de la crisis pandémica. Las caídas estimadas del producto mundial para este año se estiman, grosso modo, en algo entorno al 10% del producto (esto varía grandemente de país a país). Los economistas capitalistas estiman –¡o más bien desean!- una recuperación en V a partir de algún trimestre de este año, o a partir del año que viene, como si en materia económica fuera posible volver a la normalidad independientemente de los desarrollos de conjunto…

Ya con solo formular la cuestión se puede apreciar su poca verosimilitud. La economía no es una realidad independiente del resto de la sociedad, influye sobre la totalidad social y es influida por dicha totalidad. Es decir: no es una esfera desencarnada sino un “aparato” operado -en términos generales- por gente de carne y hueso: el trabajo vivo de sus trabajadores, como diría Marx, razón por la cual lo que le ocurra al “cuerpo sanitario” de los trabajadores no puede no afectarla.

Refiriéndose a las economías pre-capitalistas Polanyi señalaba que estaban “embebidas” en la sociedad, a diferencia del capitalismo donde la economía aparece como una esfera más autónoma. Pero que tenga mayor autonomía no quiere decir que sea independiente del resto de los desarrollos.

La disfuncionalidad creada por la pandemia sin duda influye sobre el conjunto de la organización económica. La economía internacional esta mundializada, las cadenas de abastecimiento y la línea productivas están organizadas de manera internacional; sin embargo, el impacto de la pandemia es desigual entre países y regiones con lo cual la disminución del ritmo y / o aceleración económica varía de lugar a lugar.

Es evidente que una economía racionalizada de manera internacional en sus unidades económicas más importantes, no pueden dejar de sufrir un funcionamiento que en vez de ser “sincrónico” se hace totalmente desigual (Husson). Esto se agrava con una economía organizada just in time, sin stocks, cuyas cadenas de aprovisionamiento internacionales están desorganizadas, etcétera.

Todo esto sin hablar de lo que ya está ocurriendo: los capitalistas han presionado por mantener la economía funcionando y reducir sus pérdidas, que las tienen, al mínimo; incluso presionan para recuperar la normalidad económica y recuperarse de dichas pérdidas pasando ajustes sobre los trabajadores (los ajustes funcionan y se legitiman sobre la base de naturalizar la nueva normalidad, por ejemplo, ceder salario y condiciones de trabajo a cambio de mantener el empleo, volveremos).

Pero ocurre que en una línea del ferrocarril o en multiplicidad de fábricas o, incluso y en primer lugar a nivel sanitario, por poner casos que son universales, los trabajadores y trabajadores se enferman colectivamente aquí o allá. La clase trabajadora no es un cuerpo inerte. Una cosa es que haya retrocedido la conciencia socialista o la organización sindical, otra que la clase trabajadora no tenga reflejos de autodefensa: los tiene y donde existe un colectivo de trabajadores y hay contagio, presionan por dejar de trabajar y resguardar su salud ya suficientemente expuesta.

Esta circunstancia, evidentemente, paraliza la producción aquí y allá, y en la medida que la economía es un “sistema en red”, “encadenado”, donde producción, distribución, cambio y consumo expresan una totalidad unificada, que funciona una tras de la otra y simultáneamente a la otra y antecediéndola, cualquier “agujero” o percance que se produzca en esta “red” evidentemente afecta al conjunto, y ni hablar cuando hablamos de una economía internacionalizada donde la mayor parte de los países y regiones, de una manera u otra, dependen hoy del mercado mundial y su red internacional de aprovisionamientos.

Es imposible que la economía mundial se normalice, entonces, si no se resuelve la pandemia, si no se pasa de la “nueva normalidad” a la normalidad lisa y llana, y eso puede llevar largo tiempo.

Por lo demás, existe un error de enfoque en aquellos economistas que insisten en que la crisis “venía de antes” (lo que es cierto en sí mismo) como si la pandemia no tuviese efectos algunos en la economía más allá que epidérmicos. Esto es una estupidez: la economía se rige por leyes que le son propias, que permiten explicarla, pero no es una esfera social aislada, cerrada, análisis que sería el colmo del economicismo perdiendo de vista que junto a la dimensión “sincrónica”, por así decirlo, está la dimensión histórica, concreta de las cosas, que plantean la interrelación de todas las esferas de la sociedad en las circunstancias concretas de tiempo y lugar.

La pandemia impactó sobre una economía mundial que venía con problemas de arrastre no resueltos desde el 2008. Pero, en todo caso, el evento sanitario que estamos viviendo multiplicó dichas disfuncionalidades e introdujo nuevas (así como también introdujo potencialidades para los capitalistas como el teletrabajo, ya volveremos sobre esto). Sería como afirmar que las guerras mundiales no afectaron la economía, cuando todo el mundo sabe que fue la II Guerra Mundial la que acabó con la Gran depresión y permitió relanzar la economía mundial en los “Treinta gloriosos” sobre la base de la destrucción de capital fijo operada y la reducción generalizada del nivel de vida de la clase obrera durante la conflagración.

Pues bien, de momento la pandemia no hizo más que agravar todos los problemas de la economía mundial particularmente afectando la “sincronicidad” del ciclo económico normal, lo que tiene como consecuencia deprimir la producción y el comercio internacional.

Ya hemos señalado en otros textos que se está frente a una “crisis doble” de oferta y de demanda donde las disfuncionalidades se ubican en ambos tramos de la economía, agregándole que existen sectores particularmente expuestos como el turismo mundial, la aviación, el comercio minorista, etcétera, doble o triplemente afectado por la crisis.



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Información y Propuestas

Que la crisis la paguen los capitalistas,
y no los trabajadores!

Sumate a la campaña de Manuela Castañeira 2019!


Una alternativa a Macri y el Kirchnerismo

Argentina necesita un programa alternativo que rechace tanto los 10 puntos del macrismo de sumisión al FMI, como también el pacto social que proponen Alberto Fernández y el kirchnerismo, el cual no es más que una herramienta que siempre se ha utilizado para que los trabajadores paguen la crisis.

Durante la campaña vamos a plantear la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa, la legalización del aborto y la prohibición de despidos y suspensiones, entre otras propuestas.

Frente al fracaso de Macri y a la coalición conservadora que propone Alberto Fernández, la izquierda tiene que unirse para ser alternativa con un programa anticapitalista de ruptura con el FMI!



Para que la crisis la paguen los capitalistas
hay que afectar sus intereses

Por eso proponemos:

1. Ruptura con el FMI y no pago de la deuda externa.
2. Aumentar salarios y jubilaciones al nivel de la canasta familiar, indexados mensualmente según la inflación.
3. Prohibir por ley despidos y suspensiones, y estatizar bajo control de sus trabajadores toda empresa que cierre.
4. Hace falta un férreo control de precios y abastecimientos para acabar con las remarcaciones. Retrotraer las tarifas de los servicios públicos a valores del 2016.
5. Eliminar el impuesto al salario y los impuestos al consumo popular (IVA). Aplicación de impuestos directos a la riqueza, las grandes propiedades, la banca y las exportaciones agrarias e industriales (retenciones).
6. Hay que terminar con la precarización laboral de la juventud. Pase a planta permanente y reincorporación de todos los despedidos bajo el macrismo.
7. Por el derecho al aborto en el hospital público. Basta de femicidios y violencia hacia las mujeres, travestis y transexuales.
8. Triplicación de los presupuestos para salud y educación.
9. Basta de dirigentes atornillados en los sindicatos desde hace años. Vamos por la democracia sindical.
10. El pueblo tiene que decidir qué hacer con el FMI y qué medidas tomar para salir de la crisis: vamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.
11. Que gobiernen los que nunca lo hicieron: los trabajadores y la izquierda.

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Quién es Manuela Castañeira?

Mi nombre es Manuela Castañeira, soy Licenciada en Sociología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y trabajadora no docente.

Me considero socialista y feminista. Mi compromiso es defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes.

Soy precandidata a presidente en 2019 por el Nuevo MAS.

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Una compañera luchadora

Para las elecciones nuestro partido ha nominado a Manuela Castañeira como precandidata a presidenta. Se trata de una compañera luchadora proveniente del movimiento de mujeres y una de las pocas mujeres candidatas a la presidencia para esta elección.

Aunque es muy joven, tiene tras de sí una larga trayectoria de lucha junto a los trabajadores, las mujeres y la juventud, y vemos su candidatura como un gran aporte para renovar y fortalecer a la izquierda.
La hemos visto el 13J y el 8A luchando por el derecho al aborto, en Los paros generales enfrentando La represión policial, apoyando todas Las Luchas de tos trabajadores (Pilkington, C5N, Clarín, el Hospital Posadas), de los estudiantes por la educación y tantas otras.
También La hemos visto debatiendo en la televisión defendiendo siempre a los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Los Trabajadores

Es necesaria una alternativa de izquierda. Queremos intervenir con un programa claro que defienda a los trabajadores y al empleo, a las mujeres y a la pelea por la legalización aborto, al futuro de la juventud a través de la educación, la cultura y el deporte.

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Las Mujeres

Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, avanzamos en la pelea por nuestros derechos.
Estamos contra la violencia de género y a favor del aborto legal en hospitales públicos.
Exigimos trabajo genuino y queremos que se termine con las redes de trata y explotación sexual.

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La Juventud

Es nuestro futuro y necesitamos terminar con la precarización laboral.
Pase a planta de todos los trabajadores jóvenes. A igual tarea igual salario.
Ampliación del presupuesto para educación pública y salud pública.

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